Apenas tiene un par de años más que yo y en su piel lleva tatuada la fecha de cada una de las palizas que durante toda su vidad le han dado. Sin futuro, sin salida. No sólo ha sido maltratada en su familia; cada novio, un golpe, cada amiga, un fracaso.
Me la encontré llorando, a altas horas de la madrugada, en la calle, sin dormir y sin comer. Su olor a sufrimiento me lo dijo todo.
- ¿Qué ocurre?
- Me han quitado a mi hijo.
- Pero...
- Llevo dos días durmiendo en la calle, sin comer.
Me empujaron y advirtieron: "no hables con ella, déjala, está loca, no te metas en esto". Con el corazón asomando por la garganta, allí la dejé.
Subí a casa y acaricié la almohada de mi cama vacia. La impotencia es el peor de mis castigos. La escuchaba llorar y más lloraba yo, la escuchaba llamar a su casa, de donde la habían echado y, más lloraba yo. Desperté a mi madre.
- Mamá, abajo...
- Lo sé... pero no podemos hacer nada.
- Pero... le han quitado al niño y...
- Dice la policía que para que esté en la calle es mejor que esté con sus abuelos...
- Pero, ¿y ella? ¿no le han dado un sitio a ella? un albergue... no sé.
- No... si ni siquiera le han abierto la puerta para mear y se lo ha hecho encima.
- Y, ¿no le han dejado cambiarse?
- No, la grababan con el móvil...
- Pero, qué hijos de puta...
- Entonces, está abajo, ¿no?
- Sí, ¿no la oyes llamar?
- Pues menos mal...
- ¿Por?
- Porque la perdí de vista esta tarde cuando se fue a urgencias...
- ¿A qué...?
- Crisis de ansiedad...
Más lloraba yo.
A las siete de la mañana llamaron a mi puerta. Era ella, muerta de frío y hambrienta. Le dimos de desayunar, una ducha, cobró fuerzas y, bien temprano fue a tratar de cambiar su vida. Asistentes sociales, abogados, burocracia. Papeles manchados de sangre. Con la ayuda de la policia cogió todas sus pertenencias menos una, su hijo. Tres bolsas de basura repletas de ropa resumían su estancia en este mundo.
Ahora y, gracias a que en esta vida aun queda gente de puta madre, tiene un sitio donde dormir, donde comer, donde luchar. Un techo, sin más.
Después de mucho tiempo la he visto sonreir y más sonreía yo.