20.12.07
Cansancio
Agotada, física y psíquicamente.

El cansancio físico pienso que lo vengo arrastrando desde la cena de empresa que tuvo lugar el jueves pasado. Hasta que formalicé mi situación, llevaba un año trabajando los fines de semana hasta altas horas de la noche y, acababa tan rendida, que no tenía ganas de salir de fiesta. Mis salidas se resumían en fumarme un peta un sábado en el local de un amigo o fumarme dos un domingo en casa de una compañera de trabajo. Llevaba tanto tiempo sin beber, que con tres o cuatro cubatas caí, en picado además, en ese pozo sin fondo donde se viven experiencias tan comunes como: exaltación de la amistad, afianzamiento del baile memuevotoacubataenmano-tocodetósincortarmená, pérdida total de la poca o mucha vergüenza que tengas para relacionarte, aparición de lagunas mentales o esa maravillosa capacidad de analizar revelaciones de secretos tan importantes y, de vital importancia, como quién te ha tocado en el amigo invisible.
Eso sí, me lo pasé de maravilla.

Pueden también ser causas de ese cansancio físico el incremento de trabajo debido a la navidad, las idas y venidas a la universidad pidiendo prórrogas para la entrega trabajos o que el domingo me pasara 17 horas en urgencias con mi madre y desde entonces lleve pendiente de ella 24 horas, sin apenas dormir.

Estoy tan liada que no me ha dado tiempo a adornar un poco la casa, a darle ese toquecillo navideño que, aunque sea puro marketing, da vida al hogar. Mi jefa me ha dado libre este próximo finde y, con él, lunes y martes. Será entonces cuando me crezca y quite el cartelito de fuera de servicio de esa puerta llamada corazón.
 
posted by Mery at 12:20 PM | Permalink | 4 comments links to this post
4.12.07
قسطنطنيه
Cuando Pamuk terminó su café, se levantó y se acercó a la barra. De un sorbo y quemándome hasta el corazón, bebí el mío y fui tras él.

- ¿How much... this.... the coffe and...? (con ese inglés mio de Albacete)
- It´s ok... the men... ticket (con ese inglés suyo de İstanbul)
- ¿Where is the men?
- Toilet, here...

Pamuk es gilipollas. No sólo me deja sola en un bar de Turquía sino que paga, entra al aseo y no me dice nada. Salí a la calle y estuve esperándolo sentada en un bordillo. Si hubiera estado en España me hubiera hecho un peta para matar el tiempo pero en Constantinopla es el tiempo quien te mata a ti. Lo llamé al móvil, pero no daba señal. Entré de nuevo al restaurante y, aun sabiendo lo que ocurriría, pasé al aseo y no había nadie.

- Please... the men... ¿where is the men?
- Toilet...
- No, toilet, no... joder.

Al salir, me choqué con un hombre que me miró dos veces de arriba a abajo. Le pedí disculpas en español y salí corriendo en dirección contraria. Estaba sola, perdida y cagada de miedo. Caminé más de dos horas y, muerta de frío, me metí en un portal donde me quedé dormida.

El roce de una especie de manta por mi cara, me hizo despertar. Era una alfombra persa. No sabía muy bien si estaba soñando por lo que seguí tumbada, con los ojos bien abiertos. Aquella decoración era tan árabe que asustaba. De fondo, risas, palabras y más palabras que no entendía. Cuando caí en la cuenta de que aquello de sueño tenía poco, me levanté y agarré una tetera con fuerza. Sorteando varias habitaciones llegué al lugar donde se oían las voces. Entré.

- ¿Hola?
- ¿Cómo estás?
- Mal, dónde estoy...
- Tranquila...

Si aquella última palabra no hubiera sonado tan sincera, me hubiera liado a teterazos como una energúmena. Pero esa puta voz me resultaba familiar.

- Dime, ¿dónde estoy?
- Mira, si quieres irte, tendrás que elegir.

De tres cortinas la mar de horteras, salieron tres mujeres que yo conocía muy bien. Cada una llevaba una pequeña anotación.

Número 1:

Mejor amiga y pareja. Siempre te lo ha dado todo. Una belleza de mujer. Un amor fuerte y temperamental, que en ocasiones te ha hecho perder la oportunidad de vivir. A la que has dañado y ha perdonado. La que todo a dado por ti incluso arrasando con toda esperanza que tenías de ser libre. Realmente no te faltaría nada con ella, sólo vida.

Número dos:

Buena amiga y gran apoyo. Te da lo que pides, ni más ni menos. Una persona desconocida, que siente lo que padece y expresa sólo el cociente. Nunca te ha fallado pero con ella te falta todo. Querida, tu no eres de comprar perfumes sin olerlos antes.

Número tres:


No es nada pero lo es todo. No te da lo que pides y si no pides, te da lo justo para que sigas pidiendo aunque no quieras. Complemento perfecto, entendimiento ideal. Amistad. Esta opción sería la más aconsejable si no fuera porque jamás querrá nada de ti, porque no se sentirá bien a tu lado, porque nunca te amará.

- Elige y te marchas.
- No puedo...
- Entonces estarás condenada a este sinvivir eternamente.

Desesperada logré salir de aquel lugar y me pareció ver a mi madre entrar a un cine. Caminé tras ella. No había nadie en la taquilla. Al pasar, una única sala, vacía. Llorando, me senté y comenzó de repente una película.

- María... ¡María! Venga, a la cama que es tarde.
- Pero...
- Venga joder, que mañana madrugo...
- Mamá, espera...
- ¿Qué?
- Nada... ya voy.

Creo que debería seguir sola un buen tiempo, ni en sueños puedo elegir.
 
posted by Mery at 1:02 PM | Permalink | 4 comments links to this post