3.8.07
Sin Alcohol
Cumplir años en la franja de los veinte es absurdo, una vez acabado el día, sigues siendo igual de gilipollas y lo único que cambia es el numerito detrás del dos. Recuerdo que en la edad del pavo, no hace mucho, jugaba con mis cutre-amigas a adivinar futuro. Acababa casándome a los veintidós, con el novio imaginario del pueblo, yéndome a Cancún, siendo rica y con tres churumbeles a mi cargo. Un error sin importancia en mi brillante carrera de bollera-vidente.
Lo único que me agrada del tema "cumplir años", es que echando un vistazo al móvil me doy cuenta de quién piensa en mí y quién suda de mi cara. Algo que tendré en cuenta para futuros reproches. Sí... aparte de vidente... rencorosa. Veinte... veintiuno... veintidó.
Cambiando de tercio: (por eso lo de "sin alcohol"... qué derroche de imaginación y qué poquitas luces tengo...)
Quince días más y me iré de vacaciones... ¡estoy deseando!