Estoy cansada de este tormento al que llaman sentir.
El amor me amarra, me duele, me mata, me vence. No encuentro inspiración porque paso días enteros enredada a las puertas y ventanas de una casa que ni siquiera tiene paredes. Pienso que cerrar puertas al amor que me pueda dar una persona, independientemente del sexo que sea, es tremendamente egoísta, pero... ¿quién me puede asegurar que mi destino está en una mujer? ¿lo está acaso en un hombre? Tampoco puedo abrir ventanas al amor cuando ni siquiera sé si existe, cuando lo único conocido es una mala imagen del mismo.
No pienso prostituir más mis sentimientos por muy públicos que sean. La maestra se suma al castigo, escribiré diez veces:
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Cabeza alta, prohibido mirar atrás.
Todo es aprender.
PD: mil besos para mi pacífica favorita, que cumple añitos.

