25.10.06
Original

"A las 16:45 deberás estar allí, pregunta por Sergio". Me había quedado transpuesta mirándome al espejo más de media hora. Nunca me ha gustado mirar a la gente a los ojos, pero ahí estaba yo, desnuda ante el espejo, mirando fijamente los míos, traspasándome, aprendiéndome. "Si no funciona esta vez, otra vez será". En el reloj las 16:30. Me vestí corriendo, engominé mi flequillo y conduciendo sin saber muy bien donde iba, aparecí a la hora exacta en el centro comercial.

- Hola, vengo por la entrevista.
- Sí, espera a que te llamen.
- Muy bien.

Caminé por la tienda. Una perfumería. Dentro de mí había algo que me daba seguridad, no estaba nerviosa. En realidad quizá fuera porque sabía que era una batalla perdida de antemano. Olí mis manos. En todo el día sólo había comido una mandarina y en el olor estaba la prueba de mi delito. Recordé las palabras de un antiguo amigo: "el olor de mandarina, es olor a pobre". Y automáticamente busqué uno de esos perfumes que sin ser fuertes disimulan el olor por un tiempo, luego se van desvaneciendo mezclándose con el olor a cítrico y consiguen aumentar su aroma en lugar de empobrecerse. Una vez perfumadas mis manos, recorrí la tienda y esperé mi turno. Cuando salió de su entrevista la chica que iba delante de mí, me quedé mirándola fijamente. Su cara la delataba, tenía toda la pinta de haberle comido la polla al entrevistador de una forma increíble. Cuando fui a entrar, me pidió que esperara un segundo y pasó dentro él sólo. ¿Quizá a terminar lo que mi compañera no acabó? Cuando me llamó llamar, dudé al estrecharle la mano, me senté, le entregué de nuevo mi currículum y comenzó nuestra charla:


- Hola María, vamos a comentar un poco tu currículum (sin duda, era mejor que el suyo)
- De acuerdo.
- ¿Porqué quieres trabajar con nosotros?
- Por necesidad.
- ¿Cómo?
- Por necesidad, por dinero y, si digo otra cosa, mentiría.
- ¿Has echado muchos currículum en otros lados?
- Sí, en varios sitios...
- ¿Sabrías decirme las funciones de una dependienta?
- Orientar a los clientes, ayudarles a tomar sus decisiones y poner orden en la tienda.
- Muy bien... y...
- Y nada, yo no tengo ni puta idea de pinturas, por ejemplo, pero estoy segura de que sé de perfumes mucho más que cualquiera de las que están ahí fuera.
- ¿Tienes amigas o familiares en la tienda?
- No.
- ¿Trabajarías a jornada completa, incorporación inmediata?
- Sí... los opositores es lo que tenemos. Nos van nominando si no tenemos dinero para hacer cursos, pagar academias y demás. Me hace falta este dinero para ser alguien (yo a mi bola...)
- Eres la chica más original que ha pasado por aquí en toda la tarde.
- Gracias...
- Ha sido un placer.
- Igualmente.

En ese momento se levantó, lo hice yo también y sonó mi móvil. El Hang Up de Madonna contribuyó a la originalidad. Me fui sin despedirme.

Mientras conducía de vuelta a casa, a 90 km/h y con la música a reventar, pensaba:

¿Original? Me hubiera bastado con un... "ya te llamaremos", pero... ¿original? Estaba siendo sincera y él me consideraba original. Quizá llevaba razón, seguro que había sido la única de todas que no me había insinuado y eso, tal vez, le habría llamado la atención.

Mis manos ahora sólo huelen a Vanderbilt, el olor a mandarina se ha fusionado y el aroma ha cogido intensidad. Original. Quizá no me cojan para el trabajo, es más, estoy segura de que en navidades veré a la comepollas en mi lugar pero soy original y en el fondo me encanta.
 
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24.10.06
Lunera

Estoy contenta, mucho. ¡Se acabó Guatepeor! El barquero me ha traído a Guatemala. Las cosas en casa van a mejor y todo se soluciona poco a poco. Tengo una entrevista de trabajo y aunque soy consciente de que es muy difícil que me cojan, el simple hecho de tenerla me hace sentir bien. Si a todo esto sumamos los cinco días que voy a pasar con ella, creo voy a tener que volver a creer en mi suerte.

Puestos a viajar, ¿podré alcanzar la luna?
 
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19.10.06
Barquero

Me encuentro genial en la frontera.

La relación con el barquero se ha estrechado de tal modo que ya no tengo necesidad de nadar con la tabla hasta el barco para obtener la ayuda que siempre me ofrece. Es él mismo el que, desde que estoy en este lugar, viene a diario y cuando me ve, silba, se acerca y, sin decirle nada, me ayuda a colocar todo lo que me regala. Sinceramente, lo que más me gusta de él son los ratitos que me regala antes de partir, cuando se sienta un buen rato a charlar conmigo. Hace unos días me dijo que no volvería en un tiempo.

- Hoy la ayuda es copiosa porque tardaré en volver.
- ¿Por?
- La gente de Guatemala suele mandar a Guatepeor a aquellos que no consideran justos. Independientemente de que existan inocentes, como tú.
- Bueno, he sido injusta en muchas ocasiones, quizá no les hubiera faltado motivos para traerme hasta aquí pero fui yo la que viajó de Guatemala a Guatepeor sin pensar en las consecuencias. De todos modos, ¿cómo es que no volverás más?
- Te decía que para ellos Guatepeor es una isla de injustos, una isla castigo y, si me vieran por aquí entregándote lo poco que ellos poseen, me considerarían injusto...
- ¿Y...?
- Y, entonces, te haría compañía pero de manera muy diferente.
- Pues quédate. Vivir con miedo es igual a no vivir con vida.
- Tú también tienes miedos.
- Pero los enfrento, no suelo huir.
- Y, ¿qué haces en esta isla?
- Huir...

Se hizo un largo silencio y, utilizando mi hombro para levantarse de la arena, se marchó cabizbajo. Cuando alcanzó el barco, agitó su mano y quise percibir, en su silueta difuminada, lágrimas solidarias de un valiente luchador. Me silbó de nuevo.

- ¡Ven! ¡Tengo algo para ti!

Salí corriendo y nadé sin tabla hasta su barco. Me ayudó a subir y me entregó una pesada caja de cartón: "esto te ayudará a no pensar en nada... volarás, serás libre, no recordarás el hambre, no sentirás cansancio, no necesitarás de nadie que charle contigo. Pronto volveré con más".

Me tiré al agua y nadando en unas complicadas condiciones, siempre tratando de no mojar la caja, llegué a tierra y al girarme, el barco ya se había ido. "Este hijo de puta quiere que me pase todo el día drogada. A saber qué me ha traído", pensé mientras trataba de abrir la caja. Cuando conseguí hacerlo, mis ojos se llenaron de lágrimas y tragando saliva, fui sacando uno a uno todos los objetos de la caja. "Los pilares de la tierra", "La voz dormida", "Ángeles y demonios" y "Pasión India". Cuatro libros, cuatro autores, cuatro compañeros y miles de hojas por leer. Sin duda el barquero había acertado de lleno en su regalo.

Ahora me paso los días esperando la luz del sol para poder devorar los libros. El muy condenado tenía razón, vuelo, me siento libre, leo y vuelvo a leer, no pienso, no necesito a nadie, el olor a libro me transporta a otros lugares y sueño, deliro, e incluso a veces, cuando termino de leer uno, siento un cierto orgasmo intelectual comparable a una de mis mejores masturbaciones. Lo peor de todo es que creo que si no encuentro pronto un trabajo en esta isla, voy a terminar pareciéndome a uno de mis más admirables paisanos, más cuerda que loca, entregada en cuerpo y alma a un Cervantes imaginario. Espero que vuelva pronto la ayuda.
 
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16.10.06
Frontera
Charlando la otra mañana con una de las aborígenes de la isla de Guatepeor, me enteré de que cada fin de semana, un barco cargado de ayuda, encalla tras la selva.

- Y, ¿cómo podría llegar hasta allí?
- Es harto complicado, debería nadar durante todo un día. No le recomiendo que la cruce a pie, es peligroso.
- Mírame, ¿qué más me puede ocurrir?
- Podría perder su vida.
- ¿Acaso nadar durante un día me garantiza no perderla?
- Yo he ido en varias ocasiones y aquí me ve.
- Ya la veo ya. ¿Y si vamos juntas?
- Déme unos días. Prometo que lo pensaré.



Cuando creía que jamás iba a volver a saber de ella, apareció de la nada surcando las olas, tumbada en una tabla de surf.

- Agárrela fuerte y no la pierda. Esta tarde volveré.
- ¿Iremos hoy?
- Esta tarde platicaremos con tranquilidad.

Aquella tarde no volvió pero esa noche dormí abrazada a mi supuesta tabla de salvación. "No la pierda...", no la perderé. A la mañana siguiente, mientras sentada en mi tabla observaba el perfil de la selva, tan aparentemente cercana y accesible, apareció de nuevo aquella misteriosa mujer.

- Vamos, es hora de partir.
- No, no quiero, quise ir ayer, hoy ya no.
- El barco llegará mañana por la mañana, por eso no vine ayer.
- Hubiéramos tenido más tiempo para nadar.
- O para morir.
- No me veo capaz de nadar tanto tiempo, la selva está ahí mismo, crucémosla.
- No podemos atravesarla. Bordearemos esta isla, descansaremos en varias calas y cuando estemos lo más cerca posible, seguramente al amanecer, caminaremos hasta llegar al barco.
- ¿Por qué me ayudas?
- Sé que usted lo necesita.

Y así hicimos, caminamos durante horas y ninguna manifestó síntomas de estar cansada. Charlando se nos hizo corto el camino y aunque la tabla pesara, con sus palabras hacía que recobrara las pocas fuerzas que me quedaban. Cuando llegamos a un acantilado, decidimos buscar algo de comida y tras descansar un buen rato, nadamos hasta el atardecer. Un precioso atardecer.


Al caer la noche, decidimos refugiarnos en una pequeña cueva y hablando del frío y las estrellas, acabamos discutiendo de tal manera que me abandonó. Y ahí estaba yo, tirada en la gruta, rodeada de pensamientos y con una tabla de surf por compañera. Esa noche no dormí, me entretuve en escribir en las paredes todo lo que necesitaba y necesito. Al amanecer salí de mi cueva y me tiré al agua decidida a buscar el barco. Me daba miedo avanzar sola, sin ayuda, pero tenía que hacerlo. Sentí el agua más fría que nunca. Nadé con todas mis fuerzas, nadé contra viento y marea, nadé, nadé, nadé... y cuando menos lo esperaba, apareció a lo lejos la orilla de una hermosa playa desconocida para mí. Cuando llegué a tierra, besé la arena y loca de alegría comencé a bailar el mejor de los tangos con aquella tabla de salvación hasta que las carcajadas de alguien que se acercaba a lo lejos me detuvieron. Era ella.

- El barco está por llegar, sabía que lo conseguiría.
- Me dejaste sola...
- Nadé de noche...
- Me dejaste completamente sola...
- Ese es el barco, vamos.
- Sola...
- Vamos...


El dueño del barco se portó conmigo de maravilla, me devolvió la alegría, alegría que, por otra parte, me había ganado con esfuerzo. Ella nos miraba apartada, se sentía orgullosa de mí. La llamábamos pero sólo sonreía desde su tabla. Al llegar la abracé, le di las gracias:


- Ves, te dije que él te ayudaría.
- Gracias...
- Ahora, debemos volver...
- No, hoy no vamos a volver, quiero que a partir de hoy me cuentes todo sobre ti, que no existan secretos entre las dos, quiero conocerte, quedémonos aquí un tiempo, unidas. Además, tendremos cerca el barco y no habrá necesidad de nadar. Creo que viene de Guatemala y el barquero es un hombre amable, sé que me llevaría...
- Es imposible...
- No hay nada imposible, sólo grados de dificultad.
- ¿Qué quiere que le cuente?
- Todo... hoy es la noche.
- Su noche...
- La nuestra.

Aun seguimos hablando. Estamos juntas en esto. Nos encontramos bien en la frontera entre Guatemala y Guatepeor. Planeamos viajar a Guatemala, con ella sé que podré. Ya os contaré.
 
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13.10.06
Buen Viaje


Nunca se me dieron mal los viajes pero este último a Guatemala, con destino Guatepeor, se me está yendo de las manos. Todo va mal, económicamente atravieso una de las peores etapas de mi vida. No estoy pasando hambre, que lo he llegado a pasar, pero sí hay ciertos detalles que me sobrepasan, como, por ejemplo, el hecho de que una bombilla o unas cortinas se rompan y no se puedan reparar o el estar más de tres meses sin agua caliente. Es duro, mucho. No encuentro trabajo y ver a mi madre sufrir hace que me duela la situación doblemente. No puedo opositar. Sé que valgo para ello, que si me pusiera, quizá, con empeño, aprobaría, pero no puedo porque en estos momentos es algo que se sale de presupuesto. A veces querer no es poder y me hundo. Tampoco tengo a alguien cercano a quien contarle todo esto y eso es algo que me afecta enormemente. Si tuviera el apoyo de esa persona especial aquí conmigo, luchando codo a codo, sé que todo cambiaría o por lo menos lo vería de otro color. Ni siquiera tengo eso y tampoco puedo pedir mucho más.

No confío demasiado en Dios, nunca he creído en lo que no he visto con mis propios ojos... pero últimamente no dejo de mirar el cielo negro de Guatepeor porque dicen que en los días menos grises, se puede ver entre las oscuras nubes destellos de un algo que invita a salir de la ciudad a los más necesitados. Si ese algo fuera un avión que me llevase a Guatemala, tampoco pido un viaje mayor, creería más en todo... hasta en mí misma. Hasta entonces, me toca sufrir.

De reyes me pido volver a sonreir.
 
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9.10.06
Lesbianízate

Las mujeres somos la leche, en serio, cuando nos gusta alguien nos transformamos, mutamos y, lo queramos o no, siempre acabamos dando la nota.

El otro día decidí hacer un estudio de los diferentes tipos de lesbianas y su grado de mutación. Hoy voy a poner el ejemplo del primero de los casos estudiados y comprobado científicamente mediante observación directa:

- La lesbiana: "yoaquínopintoná".

Es esa muchacha que llega al típico bar "divine of the death" (ya todos sabemos que mi inglés es de Albacete) y cubata en mano mira disimuladamente al tendido, como si con ella no fuera la cosa. A sus amigas les ha dicho que no le gustan esos sitios, que va por ellas. Lo que esas pobres mujeres no saben es que dos horas antes ha estado poniéndole morritos al espejo y ensayando miraditas mientras se arreglaba.

Cuando alguien la mira más de la cuenta, comienza la mutación direccional:

Los cubatas van incrementándose y en cada ida y venida a la barra es necesario y totalmente imprescindible pasar cerca de la mujer que te está mirando, aunque la barra esté 10 metros más a la izquierda, tu pasas por delante. Cuando vuelves a tu lugar te das cuenta de que los puestos en el corro de amigas han cambiado y que de espaldas no puedes ver nada. Bailas, aunque no sepas, bailas y con disimulo te vuelves a colocar en tu lugar. Normalmente, a los primeros golpes de vista no logras encontrar a tu compañera de miradas y ahí es donde comienza la mutación animal:

Cual jirafa en busca de comida, tu cuello se estira hasta llegar a su punto máximo siempre dibujando en su trayecto un zig zag que va de derecha a izquierda (hazlo, hazlo, verás) Si no tienes éxito, te ayudas de los pies y, apretando el culete, te pones de puntillas consiguiendo con ello ser tres o cuatro dedos más alta, lo que te permite encontrar a tu compañera y además, disiparle cualquier duda remota que pudiera tener en cuanto a tus intenciones. Cuando todo está más que hecho, comienza la mutación fisiológica:

"Si ella se mea, yo por cojones me meo". Y cuando la ves dirigirse hacia los aseos, intentas realizar el mismo paso sin éxito:

Amiga-madre: Nena, ¿dónde vas?
Tu: A mear tía
Amiga-que-te-cae-mal: ¡Si acabas de ir!
Tu: Ya pero me meo un montón
Amiga-legal: Yo te acompaño que me meo toda
Tu: pe... pe... pero...
Amiga-empanada: ¿donde vais?
Tu: ¡a mear!
Amiga empanada: yo me pido lo mismo
Tu: ...

Total, que acabas cargando con dos de tus amigas y de que logras llegar, la otra está ya la primera de la cola y os separan alrededor de 5 pares de mujeres. Cuando le toca a ella entrar, instintivamente miras mal a tus amigas y mientras intentas no imaginar qué estarías haciendo si te hubiera dado tiempo a llegar antes, empiezas a desesperarte mientras entras en la famosa mutación delirio:

Comienzas a mover la pierna derecha compulsivamente y mientras tus amigas hablan, entras en tu mundo y piensas normalmente algo de este estilo:

- A ver, ahora lo único que puedo hacer es seguirla cuando salga y ya está todo hecho... claro que si vive sola lo mismo me lleva su piso... ¿demasiado pronto? que va, da igual. Bueno y si se nos da bien, yo me voy a vivir con ella, que a mis padres ya no los aguanto y con mi sueldo podemos compartir gastos. Sí, decidido, además el verano que viene nos vamos de vacaciones juntas, que estoy cansada de irme siempre al mismo sitio. ¡Y a ver qué le regalo de reyes! esa es otra, porque no sé qué le gusta... y quedan 3 meses, que eso no es ná...

En ese momento tu amiga te pega un empujón y vuelves a la vida real.

- Nena, te toca.
- ¿YA?
- Joder, si llevamos aquí media hora...
- Pe... pe... pero...

Pides entrar sola y haces como que meas, mientras piensas en la imagen que has tenido que dar, empanada perdida, mirando a la nada, con la boca abierta. Estiras de la cadena y sales abrochándote el cinturón. Tus amigas te miran acojonadas, "¡qué rápida!" y sales como alma que lleva el diablo decidida a compartirlo todo con tu ya presunta compañera de vida. Y es aquí cuando llega la mutación bloggera:

La buscas como loca y la encuentras comiéndose a una mujer de escándalo. Tu primera reacción es abrir los ojos más de lo que creías que era posible y vuelves a mirar por si es un error. Cuando te das cuenta de que no hay ningún fallo y ves que sus amigas te empiezan a mirar mal, te das la vuelta y como si la cosa no fuera contigo vuelves a tu grupo de amigas:

Tu: Oye, vámonos ya de aquí ¿no? la música es una mierda...
Yo: Qué aburrida eres, espera que acabe esta y nos vamos...

Ellas bailan y te miran con preocupación, mientras tu ya estás pensando en el post que vas a hacer y elaborando un guión mental de cómo contar todo:

"Uhm... la otra noche... por error... acabé con mis amigas en un local de ambiente. No os lo vais a creer pero una mujer, salida perdida, me tiró los trastos durante toda la noche. Me sentí super incómoda porque claro, yo no sabía que era un local de esos raritos e imaginaos el mal trago que pasé. Iba a por un cubata y me seguía, entraba al baño y ahí estaba ella. Total, que menos mal que me encontré con una amiga de la prima de mi primo que sabía que entendía, las presenté y todo salió bien, me dejó tranquila y así pude disfrutar, hasta que cerraron el local, de la buena música en compañía de mis grandes amigas. Y es que no es porque yo lo diga pero... soy el alma de las fiestas".
 
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5.10.06
Precioso


Ricky Martin & Chambao

La Mari sensacional... me encanta... qué ejemplo de mujer.

¡Buen fin de semana!


PD: este sábado Chambao en Alicante, ¿te vienes?
 
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4.10.06
Retales

Qué difícil se ha vuelto seguir respirando sabiendo que ya no estás. Cómo quema el dolor del silencio, a veces eterno y mudo como el recuerdo, si sólo bastase la verdad de mi calor en tu humedad, si sólo fuera eso. Vida, no sabes cómo duele ver caer el cielo como lluvia de recuerdos sobre la piel, si tan sólo supiera cómo hacer para vestirme con la tenue bendición de tu desnudez cada vez que no te tengo, si me pudieras enseñar. A veces sufrir nos enseña a vivir pero nada importa ya, nada tiene su lugar. Quisiera poder tu cuerpo abrigar sin tener que imaginarte, sin ti, mi amor, no sé que hacer. Sólo quiero, si estamos lejos otra vez, que no dejes de pensar que yo también te echo de menos, que no se puede amanecer sin ti. Cómo me duele la distancia... cuánto me jode no tenerte aquí.

De todos modos bien sabes que vivir tras la opresión del egoísmo, de veras, no es vivir. Amar es el remedio. La fuerza de expresar mis sentimientos la encuentro siempre en ti, no entiendo que haya vidas maltratadas por cualquiera y no puedan decidir, no entiendo el interés de separar nuestras ideas y que nos mientan por mentir. Parece mentira que exista un lugar donde no hay sol, sólo dolor. No nos vamos a poner tristes, es tiempo ya para olvidar, seremos felices, ya lo verás, la gente no te ha de importar. Me llenas el alma, me devuelves la ilusión. Estoy preparándome para volver a ser feliz y, si por estar contigo, la gente habla basura sin importar herirte, buscando la mentira y maldad, qué más da. Las dos buscamos lo mismo, ya no quiero esperar. Quiero ser tu amor eterno, te había esperado tanto tiempo y tú, llegaste y mi mundo cambió, borraste todo mi pasado, el cien por cien de mi siempre tendrás, prometo cuidar este amor. Sé que si un día no estás puede ser fatal, me perderé. Estoy en deuda con la vida, hasta la muerte siempre mía, prometo cuidar nuestro amor.

Una nueva vida va a empezar...


PD: aunque parezca mentira, los retales están sacados del nuevo disco de David Bisbal... una genial Premonición
.
 
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2.10.06
Mentiras

Yo, que siempre me he catalogado de sincera, que siempre he ido de persona transparente y legal, soy la persona que más daño ha hecho por ocultar... por mentir.

Tras varios amores fracasados, me detuve a pensar en qué era lo que fallaba y sin tener que meditar mucho llegué a una conclusión bastante certera, el error era yo: infiel por naturaleza. Saliendo con la cordobesa de ojos claros mi mundo aparentemente era perfecto hasta que apareció la primera mentira... otra mujer. Aquella mujer otra mujer, la cordobesa de ojos oscuros, supo desde el primer momento de la existencia de mi pareja y no le importó. Consiguió que me quedara a su lado. Tuvimos, hasta hace poco, una relación muy bonita al comenzar pero bastante atormentada en su desarrollo y evidentemente en su final. En ocasiones nos separábamos durante períodos de tiempo que duraban meses. Durante esos descansos apareció la segunda mentira... otra mujer. Ella supo de la existencia de la cordobesa de ojos oscuros desde el primer momento y, en cierta medida, tampoco le importó. Mi delito fue no dejar las cosas claras desde un principio ya que aquel paralelismo entre esas dos relaciones nos destrozó a todas. Además y, por si fuera poco, aunque jamás ocurriera nada con ella, apareció online otra mentira, otra mujer con la que hablar, reír y compartir. Un triángulo imperfecto y doloroso.

En los últimos años he hecho muchísimo daño a bastantes mujeres y no os hacéis una idea de lo mucho que me arrepiento. Si pudiera cambiarlo todo, si tuviera ese don, no dudaría ni un instante en borrar la angustia y desesperación, los post ambiguos atribuidos indistintamente, las mentiras y traiciones, la infidelidad y el dolor, tanto dolor, nuestro dolor, un dolor injustamente compartido.

Ahora me aferro a ella, que nada tiene que ver con todo esto, alguien ajeno que me da luz, que me enseña el camino correcto. No me hace bien volver la vista atrás, me duele muchísimo haber hecho tanto daño. Es irónico y a la vez comprensible, que ahora no tenga la mano de nadie para ayudarme ya que las únicas amigas de verdad, las que me pueden levantar, son ellas y realmente no soy quién para pedirles apoyo en esto, sería cruel por mi parte. Sé que tengo que luchar por este nuevo amor y dejar que las demás aprendan a volar sin mí pero me da tanto miedo hacerle daño a ella también... no me lo perdonaría.

Nunca he merecido la pena, todas lo saben. La primera, la más importante, aprendió a volar sin mí y ahora es feliz, como espero que algún día lo sean las demás. Duele, duele muchísimo ocultar y que te oculten, mentir y ser engañada, duele, siempre me he sentido como una absoluta mierda por culpa de este tema. Me sorprende que después de todo sigan hablándome, queriéndome y respetándome. Son grandes personas, espléndidas amigas, a las que jamás voy a olvidar. Que las quise a mi manera nadie me lo puede negar, a unas más que a otras, cosa lógica, pero nadie puede dudar de mi amor. Espero que algún día sepan perdonarme. No más dolor.
 
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