
Una mujer no debería llorar el día de su cumpleaños a menos que sea de alegría. Una mujer debería recibir la felicitación de su mejor amigo. Una mujer no debería deprimirse y pensar que todo lo hace mal. Una mujer no debería pensar que cuando celebre dicho cumpleaños y todos acudan, porque para eso curiosamente sí suelen estar, se dejará la voz echando cosas en cara. Una mujer no debería sentirse infeliz. Una mujer no debería llorar escribiendo esto. Una mujer no debería sufrir por amor pero yo ya no sé lo que soy y me siento infeliz, muy infeliz. Mi guitarra no suena porque al ser mujer sufre conmigo y me cuenta que hasta que mi corazón no cante ella no sonará. Lloramos juntas, ella y yo, la agarro con fuerza y sin querer le rompo una de sus cuerdas. Me mira con lástima, esperando que la arregle:
- Y, ¿quién me arregla a mi?
- Sol...
- Yo me acuerdo de todos, ¿quién de mí?
- Fa...
- ¿Qué hago mal?
- Sol...
Como siempre, aprendiendo a golpes...

